Vencer el apego a las fotos

Mirando todo el proceso de orden de una casa, yo diría que gestionar las fotografías es una de las tareas más difíciles de hacer. Sabes que tienes muchas o demasiadas fotografías y que no necesitas guardarlas todas, pero no sabes qué criterio aplicar a la hora de descartarlas o quedártelas.

El libro La magia del orden, de Marie Kondo, me ayudó mucho al respecto. Me lo leí en 2011 y me puse a hacer el “festival de limpieza” que la autora proponía. Después de descartar ropa, libros, revisar cocina, baño y venderme varios muebles que quedaron vacíos, era el turno de las fotos. Busqué unas horas de calma y soledad y un sábado por la tarde me dispuse a abrir el baúl de los recuerdos, como dice la canción.

Primero, junté todas las cajas con fotos en papel que tenía. Me senté sin música ni distracciones, y empecé a sacarlas una por una. Yo pensaba que no tenía tantas y me quedé alucinada (y un poco agobiada) al verlas esparcidas encima del sofá y la mesita.

Mi filtro fue guardar las fotos que me gustaban o me hacían reír, por la imagen o por el recuerdo, y que “serían aptas” para poner en un álbum. Descarté todas las fotos en las que quedé mal (te soy sincera) o que no eran especialmente bonitas. Tenía varias de un viaje a París con mi familia. Descarté las típicas de la torre Eiffel y me quedé con una foto de todos juntos en una librería antigua. De este viaje me quedé con una solo foto, mi favorita, porque para mí era suficiente para recordar la experiencia.

También me deshice de las que me daban mal rollo por algún motivo. Persona “importante” de mi pasado que me trae malos recuerdos, ¡fuera! Me di cuenta de que tenía en mi casa malas vibraciones que se habían quedado allí en su momento y que no había vuelto a revisar. 

Rompí también fotos repetidas y guardé una por ocasión. Por ejemplo las de los cumpleaños, que te hacen una foto con el pastel, otra soplando, otra cortando el pastel, y dos o tres de toda la familia. Además, también me deshice de fotos viejas de gente que no reconocía. Se las mandé a mi madre por whatsapp por si ella las quería, por si eran parientes que yo no recordaba.

Revisar las fotos aquella tarde me daba alegría y pena a la vez. Era genial rememorar épocas de mi vida preciosas, y triste recordar mis seres queridos que ya no estaban. Ante este nudo emocional, apliqué lo que recomienda Marie Kondo, que es valorar mi momento presente. Apreciar quién soy yo ahora, lo que hago y las personas súper especiales que me rodean. Esto me desbloqueó y, en vez de pasarlo mal descartando fotos, continué haciendo mi selección “de grandes momentos de mi historia” 🙂 con gratitud y alegría por todo lo vivido.

Para despedirme, añado un vídeo con una mini ceremonia de Marie Kondo para deshacernos respetuosamante de las fotos en papel que queremos dejar ir pero que se nos resisten.

Repasar las fotos me focalizó un montón internamente y fue súper liberador, te lo aseguro. Además, resulta muy práctico hacer un despeje total así, porque luego vas muy rápida al hacer un álbum o encontrar fotos de ocasiones. ¿Te has enfrentado ya a tu archivo fotográfico? ¿Quieres compartir algún truco o reflexión que pueda ayudar a hacer descarte? Cuenta y comparte, ¡gracias!

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